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Recuerdo y refrendo de un gran autor brasileño: Oduvaldo Vianna

Armando de Maria y Campos

     El teatro Ideal -o "La casa de la risa": Empresa, Carlos Lavergne, Director, Ernesto Finance- inauguró su nueva temporada con la reposición de la bella comedia brasileña Brujería, original de Oduvaldo Vianna, con la que hizo su presentación ante el público de ese coliseo la actriz Maruja Jordán que hace cuatro años se presentó por primera vez en México, en el Arbeu, durante la breve temporada en que se representó un arreglo de El embrujo de Sevilla,- novela excelente del uruguayo Carlos Reyles, por Martín Galeano-, reaparecieron las actrices de carácter Fe Malumbres y Conchita Gentil Arcos, y pisó por primera vez en su vida las tablas el joven de 16 años Luis López Somoza, hijo del actor español Rafael de los mismos apellidos y de la actriz argentina Blanquita Erbay.
     A Oduvaldo Vianna se le anunció -y hasta la fecha se le sigue anunciando- como "Ulubaldo" error que ninguno de los cronistas mexicanos ha tenido el cuidado de rectificar. Algunos han acordado que la pieza representada ya la había sido en México hace algunos años, por Vilma Vidal, actriz chilena; pero como la empresa del Ideal ha silenciado el nombre del autor argentino que tradujo del portugués la comedia de Vianna, todos la han considerado como producción argentina. Un cronista español, don Max Aub, más audaz que sus colegas paisanos -que como los nuestros se han atenido a la equivocación (omisión del traductor del portugués) de la empresa de la casa de la risa-, declaró que Vianna es autor ¡chileno!
     Desde hace años tengo el honor de ser amigo de Oduvaldo Vianna. Hice su amistad por conducto de Paulina Singerman y de su esposo el empresario Pepe Vázquez, con motivo de su temporada en México a fines de 1936. La primera obra que de Vianna conocimos en la república la estrenó el conjunto que encabezaba Vilma Vidal, a mediados del mismo año en que vino al Arbeu la Singerman. Y fue aquella Brujería. En mi libro Presencias de teatro -Ediciones Botas, 1937- recojo la crónica alusiva. La segunda comedia de Vianna que se representó en México fue Amor, por la compañía de Paulina Singerman -teatro Arbeu, 29 de octubre de 1936-, y alcanzó un éxito extraordinario. En ambas ocasiones se anunciaron Brujería y Amor como piezas brasileñas, y no se omitió el nombre de cada traductor: Brujería, Manuel Moreno; y de Amor, Francisco J. Bolla.
     Vianna tuvo noticias del éxito que en México habían alcanzado sus piezas Amor y Brujería; pero le contrarió no percibir sus derechos de autor. En carta que me envió el 11 de enero de 1938, se lamentaba de ello. "Meu caro Armando de Maria y Campos: Paulina Singerman que pasó por aquí (Río de Janeiro) en camino a Buenos Aires, me dijo cosas encantadoras de México, y su marido José Vázquez me habló de usted con mucho cariño. Como le dije en mi última (no hallé esta carta en mi archivo), la Sociedad Brasileña de Autores Teatrales no consiguió obtener respuesta a las cartas dirigidas a su congénere de allá sobre los derechos de autor de mis

piezas. Así, pues, a pesar de las cartas escritas, la situación continúa la misma. En vista de ello los directores de la "Sbat" recurrieron a su embajador, que se ofreció intervenir. Le remito el primer acto de una obra que estoy escribiendo para el actor argentino César Ratti, con la que inaugurará su temporada en Buenos Aires, en abril. Si le gusta el acto de la obra que se llama Adán, y quiere traducirla para México, en caso de haber algún actor cuyo temperamento coincida con el protagonista de mi obra, le mandaré los otros dos actos en cuanto los termine", etc.
    Como en aquellos años Fernando Soler estaba en el candelero de la popularidad, le di a leer el acto de Vianna. No sé todavía si lo leyó, pero nunca me devolvió el original; creo que lo extravió. En espera de poder darle una respuesta a Vianna, no le volví a escribir. Más tarde supe que se había consagrado a escribir para el cine, y que sus películas tenían éxito en Brasil y en Portugal. No sé si durante estos últimos años volvió a escribir para el teatro. Cuatro obras tenía estrenadas hasta la fecha a que se contraen estos datos, las cuatro de éxito en Brasil, Portugal y Buenos Aires: O vendedor de ilusoes -El vendedor de ilusiones-, estrenada en el teatro Trianón, Río de Janeiro el 24 de junio de 1931 por la compañía de Procopio Ferreira, y traducida por José A. Siciliano, para la compañía de Narciso Ibáñez Menta, que la estrenó en el teatro Apolo, de Buenos Aires en 1932; Feitico (o Brujería) estrenada en el teatro Apolo, de San Pablo, Brasil, el 8 de noviembre de 1931, por Lea' a D'Alva, Eduardo Vianna, Luisa Nazareth, Ruth Vianna, Regina Maura, Procopio Ferreira, Elsa Gómez, Delorges Caminha y Darey Cazarre. En Lisboa la representó la compañía de Lucila Simoes y Aura Abranches el 25 de noviembre de 1932. Traducida por Manuel Moreno, se estrenó en el teatro de la Comedia, de Buenos Aires, el 8 de mayo de 1935, por la compañía de Eva Franco. La Sociedad Brasileña de Autores Teatrales la editó en el número 27 de su Theatro Brasileiro, en 1934, y la revista teatral Argentores en su número 56, de 16 de mayo de 1938. La exclusiva para representarla en Cuba, México, Venezuela, Colombia, etcétera, durante su gira de 1937-38, la obtuvo Paulina Singerman. Sin embargo, Vilma Vidal la presentó en México meses antes de que llegara Paulina. De allí la carta que transcribo.
     Vianna es autor, además de Brujería, de El vendedor de ilusiones y de Amor, que ya cité, de La canción de la felicidad, estrenada en Río en 1932, y en Buenos Aires, traducida por José A. Siciliano, en 1933.
     La nueva versión de Brujería por la compañía del Ideal, no pasó de discreta. Maruja Jordán -anunciada: "primerísima actriz, gloria del teatro español"- no desconoce su oficio; tiempo habrá para juzgarla con mejor conocimiento de causa. En el joven López Somoza se advierte singular desparpajo...